TEMA: Somos tribus beduinas en el desierto cuyas caravanas de camellos se enfrentarán por el dominio de las abrasadoras arenas, los escasos oasis y los deseados pozos de agua.
MECÁNICA: Después de colocar por turnos a los líderes sobre el tablero, cada jugador puede poner, cuando le toque, 2 camellos de los colores que elija, para ampliar sus caravanas de camellos. Esto le servirá para puntuar de diversas formas: consiguiendo pozos, alcanzando oasis, controlando territorios o teniendo la caravana más larga de cada color. Al final, el jugador con más puntos gana la partida.
JUGADORES: De 2 a 5 jugadores (a partir de 10 años) y, aunque el juego establece medidas para adaptarse a cualquier número de jugadores y lo hace bien, es cierto que las sensaciones cambian. Si prefieres que no te molesten y más estrategia, mejor con menos jugadores. Si te gusta más el enfrentamiento directo con menos estrategia y más táctica, mejor con más jugadores.
NUESTRA EDICIÓN: En español y otros muchos (hasta magiar) de Edge. Sin embargo, no importa el idioma ya que a excepción de las reglas, no hay ningún texto dentro del juego. Se puede conseguir por unos 27 euros.
DIFICULTAD Y DURACIÓN: Baja. Pocas reglas, fáciles de recordar e intuitivas. Sin embargo el juego a pesar de su apariencia infantil (tantos camellitos pastel) es bastante exigente. Una partida suele durar entre 25 y 45 minutos.
EVALUACIÓN: Matrícula de Honor.
- Es una delicia para los enemigos del azar. Lo normal es ganar por tus méritos ya que el azar sólo influye en la distribución de pozos y oasis, que no afecta al resultado de la partida. Esto significa que no hay azar que te ayude o del que te puedas quejar si pierdes.
- Destaca la facilidad para aprender a jugar y disfrutarlo en pareja o en familia, siempre que estén dispuestos a pasar unos 30 minutos pensando la mejor forma de aprovechar sus escasos camellos. Con un sólo tipo de acción (colocar camellos) se genera una tensión tremenda, mezclando estrategia y táctica.
- Una de las cosas que más nos gustan del juego es que hay varias formas de puntuar y hay que encontrar un equilibrio entre todas. Suelen darse partidas apretadas o con finales sorpresa.
- El enfrentamiento puede ser directo a cualquier número de jugadores, pero mayor a más, porque "achican" el tablero y agobian (y tú a ellos, jeje). Hay mucha interacción y pique. A cambio aumenta la posibilidad de que varios se alíen contra otro jugador (que depende de los jugadores, como decimos siempre).
- El setup (montaje de componentes para empezar a jugar) puede resultar algo largo (por los pozos, oasis y camellos que hay que separar por colores) aunque se acorta con una buena organización de componentes.
- Algunos componentes podrían ser mejores fácilmente: el color pastel de los camellos los hace difíciles de distinguir para algunas personas (o encantadores para otras), y los marcadores de puntuación de zona son inútiles, al venir sólo en fichas de 10. Aún así, detalles como el de las palmeras, los camellos y sus jinetes ayudan a "paliar" estas pegas y lo abstracto del juego.